La relación entre la naturaleza y salud son cada vez más críticas, existen muchas evidencias empíricas que enfermedades que afectan al ser humano por la relación de con especies silvestres puede causar brotes y nuevas pandemias. En este sentido, la conservación y el mantenimiento de condiciones naturales estables y cadenas tróficas funcionales permiten disminuir este riesgo.
El riesgo que tienen las comunidades locales de que la degradación afecte a las personas vulnerables es muy alta por lo que las áreas protegidas están cumpliendo una función crítica para conservación.