Lograr una gobernanza ecosistémica para la adaptación

La gobernanza para la adaptación requiere de una visión ecosistémica, donde las acciones implementadas en campo para una mayor resiliencia de los recursos naturales se enfocan más en proteger los servicios ecosistémicos de la cuenca hidrográfica (bosque-agua-suelo) y menos en responder únicamente a las problemáticas encontradas a nivel de fincas individuales. Por ello resulta clave la priorización de zonas de restauración, puesto que debe ser en función de mejorar la captura de agua y también la productividad (los medios de vida locales). Los tres tipos de medidas de AbE implementadas en la cuenca del Río Goascorán fueron: 1) restauración de nacientes de agua, 2) conservación de suelos, y 3) sistemas agroforestales. Esta combinación reconoce la interdependencia de los componentes bosque-agua-suelo y permite a las comunidades evidenciar cambios positivos en plazos intermedios, lo que aumenta la confianza en las “soluciones naturales” adoptadas para la seguridad hídrica y alimentaria. La gestión territorial con visión de cuenca o microcuenca también contribuye al enfoque ecosistémico que se requiere para un desarrollo sostenible, es decir, uno que sea adaptativo ante el cambio climático.

  • El cambio climático y en particular la disponibilidad del agua para consumo humano y uso agrícola son factores que preocupan a la mayoría de los actores de la microcuenca, lo que hace que aumente su disposición a priorizar acciones que favorezcan las zonas de recarga hídrica y la disminución del riesgo ante eventos extremos.
  • Una vez implementadas, las medidas de AbE priorizadas hicieron palpables las mejoras en las condiciones de las zonas de recarga hídrica y en la capacidad organizativa y de gobernanza de las comunidades, ayudando igualmente a consolidar el concepto de que la cobertura forestal es un “seguro colectivo” ante el cambio climático.
  • La auto-motivación de las comunidades (por el agua y sus medios de vida) y el liderazgo de actores locales claves son factores determinantes para alcanzar una buena gobernanza para la adaptación y el éxito en la aplicación de medidas de AbE.
Lograr una gobernanza flexible para la adaptación

La adaptación al cambio climático está inmersa en una serie de incertidumbres con respecto a los impactos futuros del clima y las trayectorias de desarrollo. Por ende, la adaptación debe avanzar bajo un enfoque flexible de “aprender haciendo”, integrando la flexibilidad en los marcos jurídicos y de política, y en decisiones secuenciales e iterativas para generar estrategias a corto plazo en vista de las incertidumbres a largo plazo. En Goascorán, la ausencia de marcos regulatorios y de política para la gestión de cuencas compartidas, limita la capacidad de respuesta conjunta ante el cambio climático -y por tanto de flexibilidad y aprendizaje. Esta limitante fue subsanada integrando la adaptación en diversos instrumentos de gestión de microcuenca, municipales y nacionales y en agendas transfronterizas entre actores locales. Debe evaluarse la efectividad de estos marcos (y otros nuevos) en períodos intermedios para permitir revisiones y ajustes, conforme aumente el conocimiento sobre el cambio climático; lo mismo en el corto plazo con las medidas de AbE. La información que alimenta estos procesos iterativos debe integrar la ciencia occidental con los conocimientos locales. De este modo, se puede ser flexible e identificar nuevas opciones de adaptación y criterios para su evaluación

  • Un aspecto clave de la gobernanza para la adaptación es los marcos institucionales y de políticas que la amparan o facilitan, y que hacen que ésta sea o no flexible. En este sentido, se pudo aprovechar la ventana de oportunidad que ofrecía la actualización de los Planes Ambientales Municipales (El Salv.) y Planes de Desarrollo Municipal (Hond.), la preparación del Plan Nacional de Adaptación de Honduras, y el uso de la figura de Mesas Técnicas en El Salvador, quedando en todos consignado el valor de la gobernanza para la adaptación.
  • Es importante monitorear y evaluar cualquier mejora lograda a través de la AbE, con el fin de utilizar evidencia obtenida en campo para informar y fundamentar los cambios a los marcos legales, de políticas y de gestión, para así aplicar un enfoque flexible en la gobernanza de la adaptación.
Aumentar resiliencia ambiental y social con base en cobertura boscosa y agua

 soDespués de analizar las vulnerabilidad y establecer prioridades de adaptación los ejido La Azteca y el ejido Alpujarras buscaron proteger los servicios de los ecosistemas proporcionados por sus bosques (captura de agua, biodiversidad, suelo y estructura de fertilidad) con el objetivo de beneficiar sus vidas y la resistencia al cambio climático.

Las siguientes medidas y acciones de EbA se implementaron para enfrentar fuertes lluvias, tormentas, erosión y para mejorar la resiliencia de los ecosistemas, la retención de agua en el suelo:

 

  1. Protección y restauración del bosque nuboso en la Reserva del Volcán Tacaná. Las acciones específicas fueron:
  • Regeneración natural de áreas forestales degradadas.
  • Reforestación con especies nativas.
  • Medidas preventivas de incendios forestales como cortafuegos prácticas de conservación del suelo
  • Vigilancia para prevenir la tala ilegal, la caza ilegal y la extracción de flora y fauna, incendios forestales y para detectar brotes de plagas.

2. Optimización de sistemas agroforestales:
 

  •  Prácticas de conservación de suelos (ej. cercas vivas, terrazas y presas de ramas). Las cercas vivas utilizan especies de plantas para dividir parcelas, proporcionar sombra y proteger contra la erosión.
  •  Introducción de especies forestales y frutales en plantaciones de café (sombra)

 

  • Las asambleas ejidales son instituciones muy fuertes en las comunidades de Chiapas. Son clave para la adopción de medidas de AbE, incluyendo el monitoreo y evaluación de la seguridad alimentaria e hídrica, cuya continuidad ha quedado en manos de los líderes ejidales.
  • Existe un aprendizaje previo en los ejidos La Azteca y Alpujarras, y en otros ejidos de la zona, puesto que ahí se aplica desde 2012 un esquema de Pago por Servicio Ambiental para la gestión sostenible de bosque mesófilo de montaña y sistemas agroforestales (~4000 ha).

El objetivo principal de la solución era mejorar la resiliencia de las comunidades y los ecosistemas frente a los impactos relacionados con el clima. Esto se logró mediante la implementación de medidas de EbA en combinación con medidas sinérgicas de adaptación basada en la comunidad, ciertas estrategias de mitigación de CO2 (como el Pago de los Servicios de los Ecosistemas para la protección del bosque) y la gestión integrada del agua de la cuenca del río Cahoacán (eran comunidades Están localizados).

Una lección importante es que las medidas de EbA no se pueden aislar, pero se deben tomar a escala de cuenca o microbios en el impacto en los servicios de los ecosistemas relacionados con el agua.

“Aprender haciendo” y monitoreo para incrementar capacidades y conocimientos
  • Se realizó una evaluación de vulnerabilidad socioambiental de 2 ejidos (211 familias) de manera participativa para identificar y priorizar las medidas de EbA.
  • Se proporciona apoyo técnico que complementa el conocimiento tradicional de las familias, para garantizar que las medidas de EbA contribuyan a la seguridad alimentaria y del agua.
  •     Se organizan intercambios y capacitaciones para productores, autoridades ejidales y municipalidades sobre cambio climático, seguridad alimentaria, manejo forestal sostenible y conservación del suelo.

Además, la solución se centró en generar evidencia sobre los beneficios de las medidas de EbA sobre el agua y la seguridad alimentaria:
 

  • En colaboración con la UICN y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), se realizaron encuestas de hogares para estudiar los beneficios de las medidas de la EbA o la seguridad alimentaria. La metodología conjunta también se aplicó en otros cinco países.
  •  Se desarrolló una metodología para comprender la efectividad de EbA en la seguridad del agua y se aplicó en La Azteca y Alpujarras. Los métodos incluyen: entrevistas, grupos focales y recolección de datos ambientales en el campo (por ejemplo, calidad del agua).
  • En la zona, CONAFOR implementa desde 2012 el Proyecto Bosques y Cambio Climático, destinado a reducir la vulnerabilidad climática de varios ejidos, a través de la protección y uso sostenible de bosques ejidales. Por su complementariedad, este proyecto crea condiciones habilitadoras para la adopción de medidas de AbE.
  • Hace años que UICN y sus socios abogan por la protección y uso sostenible de bosques en las cuencas del Volcán Tacaná. Habiendo trabajado previamente con el ejido La Azteca bajo el Proyecto Cahoacán, conocen bien la realidad local.
  • Manteniéndose el apoyo técnico a la zona por casi 15 años (desde 2004, por medio de diferentes proyectos), se obtiene un aprendizaje continuo y conjunto entre los asesores técnicos, los ejidatarios y las instituciones. Así se internaliza la problemática y se resuelven en equipo las vulnerabilidades identificadas. Al basarse en el enfoque de “aprender haciendo”, se fomentan los procesos iterativos y de apoyo mutuo, con lo que se logra un aprendizaje amplio, duradero y adaptativo.
Aumento de la resiliencia ambiental y social por medio de la restauración de manglar

El ejido Conquista Campesina quiso restaurar el manglar y los servicios ecosistémicos que ofrece (diversidad biológica, calidad del agua, protección contra tormentas) con miras a robustecer su seguridad alimentaria y resiliencia ante el cambio climático. Se realizó primero la apertura de canales hidrológicos para reabastecer de agua zonas dañadas por sedimentación; luego se coordinó la colecta, translocación y siembra de propágulos en las áreas degradadas. Por medio del pago de jornales como incentivos para la restauración (Pago por Servicios Ambientales), estos esfuerzos también consiguieron beneficios económicos para la comunidad. A la vez que se mejoró la superficie de agua en las áreas de pesca, la comunidad se estaba protegiendo contra los vientos y mareas de tormenta en las zonas de colecta, pesca y vivienda. Además, se implementaron huertos familiares, agroforestería y apicultura en algunos solares (parcelas) para diversificar los productos de autoconsumo de las familias. Estos procesos ofrecieron medios de aprendizaje importante para los ejidatarios, hombres y mujeres, quienes adquirieron conocimientos técnicos (sobre restauración de manglar y manejo de plantas en asocio) y un mejor entendimiento de la relación entre cambio climático, conservación y seguridad alimentaria.

  • Las Asambleas ejidales son instituciones muy fuertes dentro de las comunidades de Chiapas. Su autoridad y sus decisiones son clave para la adopción de cualquier medida de gestión de los ecosistemas. Contar con la aprobación de la Asamblea, es contar con el respaldo de toda la comunidad.
  • Coordinado por Pronatura Sur A.C. y la CONAFOR, se cuenta con un mecanismo local de Pago por Servicios Ambientales (a través de fondos concurrentes) que apoya la restauración, protección y vigilancia de ecosistemas de manglar (~500 ha en total).
  • La posibilidad de acceder a un incentivo económico, en forma de pago de jornales, resultó motivacional y un medio efectivo para lograr la restauración de 4.1 ha de manglar en Conquista Campesina.
  • Los esfuerzos de restauración, despertaron el interés de los ejidatarios en otras oportunidades como la implementación de huertos familiares, agroforestería y apicultura en los solares (parcelas). Estos cambios (la obtención de nuevos conocimientos y productos para autoconsumo) resultaron convincentes para las familias al disminuir su dependencia de la pesca y del manglar.
“Aprender haciendo” y monitoreo para incrementar capacidades y conocimientos

Al apoyar a ejidatarios a implementar medidas de AbE, se genera un proceso de “aprender haciendo” que además de enseñar, pretende generar evidencia sobre los beneficios de dichas medidas y crear condiciones para su sostenibilidad y escalamiento.

  • Se aplica CRiSTAL - analisis de vulnerabilidad
  • Se aprueba la restauración y vigilancia del manglar como medidas de AbE (4.1 ha).
  • Se brinda apoyo técnico a 33 ejidatarios (hombres y mujeres), complementado con sus conocimientos tradicionales, para aprender sobre técnicas de restauración de manglar y llevar adelante la restauración de áreas degradadas.
  • Se capacita a 5 técnicos comunitarios para el monitoreo y evaluación de las áreas restauradas (mediciones de estrato arbóreo, parámetros físico-químicos y sedimentos).
  • Se reflexiona sobre las ventajas de diversificar los ingresos y se aprende sobre agroforestería y apicultura.
  • Se realiza monitoreo y evaluación para conocer sobre la seguridad alimentaria de 10 familias (muestra) y estudiar los beneficios de la restauración para sus medios de vida con encuestas de hogar en época seca y lluviosa.

El incremento de capacidades y conocimientos fortalece el capital humano y contribuye al empoderamiento ejidal y con eso, a mayores posibilidades de incidencia política y acceso a recursos financieros.

  • Algunos miembros del ejido Conquista Campesina tenían experiencia previa trabajando con programas de buenas prácticas de manejo y/o habían participado en el esquema local de Pago por Servicios Ambientales (que coordinan Pronatura Sur A.C. y CONAFOR). Esto facilitó la aceptación de acciones de restauración por parte de los ejidatarios.
  • Al implementar la línea base para el monitoreo y evaluación de la seguridad alimentaria y su mejora por medio de la AbE, muchos ejidatarios se dieron cuenta que era importante gestionar su territorio de manera integral y no solo asegurar la protección, conservación y restauración de los manglares. Así fue que hubo interés en la diversificación de cultivos en los solares (parcelas), al comprender que esta medida mejoraría la alimentación familiar y ampliaría las fuentes de ingreso.
Lograr una gobernanza ecosistémica para la adaptación

Bajo un enfoque ecosistémico y una visión de microcuenca, los esfuerzos en Esquichá se centraron en mejorar los medios de vida y la resiliencia de los ecosistemas para así disminuir la vulnerabilidad de las comunidades locales.

  • la protección y recuperación de bosques en zonas de recarga hídrica,
  • la estabilización de laderas

La implementacion y optimización de sistemas agroforestales, Asimismo, hubo amplia aceptación de la necesidad de un manejo integral del recurso hídrico, en parte por la escasez de agua que sufren las comunidades en la época seca y en las partes altas de la microcuenca. También se promovió el concepto de Responsabilidad Social Ambiental entre comunidades, en donde comunidades cuenca-arriba toman medidas que benefician a comunidades cuenca-abajo; tal es el caso en la protección de los bosques de pinabete, donde se localizan fuentes de agua que abastecen a poblaciones en la parte baja de la microcuenca. Entonces, aplicar un enfoque ecosistémico fue parte del fortalecimiento de la gobernanza para la adaptación en la microcuenca de Esquichá. 

  • El cambio climático y en particular la disponibilidad del agua son factores que preocupan a la mayoría de los actores de la microcuenca, lo que hace que aumente su disposición a priorizar acciones que favorezcan las zonas de recarga hídrica y la disminución del riesgo ante eventos extremos. En Esquichá, la ocurrencia de eventos extremos en años anteriores había impactado fuertemente a varias comunidades, causando daños tantos a sus bienes (cultivos, viviendas, infraestructura productiva) como al recurso agua.
  • Para lograr que la AbE demostrara un impacto inicial en las comunidades y con ello, crear confianza en la estrategia adoptada, se promovió como primer paso la reforestación en las partes altas de la microcuenca (con fuentes de agua) o en zonas afectadas por deslizamientos, así como el trabajo comunitario en torno a viveros forestales.  Estas acciones ayudaron a consolidar el concepto de que la cobertura forestal es un “seguro colectivo” ante el cambio climático.
  • Valorar los servicios ecosistémicos de la cuenca ayudó a ver la adaptación como tarea de todas las comunidades, para conseguir beneficios tanto para la microcuenca de Esquichá, como para otras comunidades ubicadas más abajo en la cuenca del Río Coatán.
Lograr una gobernanza flexible para la adaptación

Las opciones de gobernanzza y las respuestas para la adaptación al cambio climático son nuevas y deben evolucionar constantemente; Las decisiones y los planes de gobierno deben ser flexibles; Por lo tanto, la adaptación debe avanzar bajo un enfoque flexible. Esto es posible con la aplicación de las medidas de EbA con un "aprender haciendo" mientras se usa la mejor información científica disponible sobre escenarios climáticos y se informan las políticas locales y nacionales.

 

La vulnerabilidad climática en Esquichá se evaluó utilizando la herramienta CRiSTAL ("Herramienta de evaluación de riesgos basada en la comunidad - Adaptación y medios de vida").

Después de una primera planificación de las actividades de EbA, las acciones para integrar la flexibilidad fueron:

 

  •   La evaluación periódica de las acciones de EbA en el campo y la adopción de decisiones a corto plazo.
  •   Los resultados del monitoreo y evaluación serán claves para incluir ajustes importantes.
  •   Inclusión de medidas de EbA en el Plan de Gestión de Microbasin.
  •   Evaluación de medidas para informar al Plan de Desarrollo del municipio.
  •   Información de resultados a las autoridades competentes como el Instituto Nacional Forestal (INAB).
  • El gobierno de Guatemala (INAB) opera dos programas de incentivos forestales que admiten tierras comunales y de propiedad individual, destinados a áreas forestales en necesidad de protección, restauración o mejor gestión. Recientemente, ha aumentado el interés político por integrar criterios de AbE y seguridad hídrica en estos programas, lo que ha llevado al INAB a buscar herramientas para mejorar la forma en que se asignan los incentivos y orientar a comunidades en zonas clave de recarga hídrica interesadas en acceder a los programas.
  • El enfoque de “aprender haciendo” es un aspecto clave para lograr flexibilidad en la gobernanza para la adaptación. Se debe buscar la mejora constante y valorar aquellas prácticas, estrategias y políticas que aportan a aumentar la resiliencia socio-ambiental. Como resultado de este enfoque, los integrantes del Consejo de Microcuenca del Río Esquichá están más conscientes, por un lado, de los marcos legales y de política que facilitan la gobernanza multidimensional y la articulación requerida para enfrentar el cambio climático y, por otro lado, de la necesidad de monitorear y evaluar, en el tiempo, los beneficios que traen los ecosistemas para la adaptación y los medios de vida locales. 
“Aprender haciendo” y monitoreo para incrementar capacidades y conocimientos

Se da un proceso contínuo de creación de capacidades con las comunidades e instituciones locales para identificar, diseñar e implementar medidas de adaptación-basada-en-ecosistemas (AbE), generando evidencia sobre sus beneficios, y orientado a crear condiciones para su sostenibilidad.

 

El proceso contempla no solo talleres teóricos sino además: asistencia técnica, prácticas de campo, giras de intercambio y un diplomado para técnicos municipales.  El proceso es colaborativo y participativo, y la experiencia fue de gran aprendizaje y empoderamiento para los grupos involucrados, en especial las mujeres.

 

Algunos ejemplos de actividades:

 

  • Aplicación de la herramienta CRiSTAL- "Community-based Risk Screening Tool – Adaptation and Livelihoods” con representantes municipales y comunitarios
  • Junto a 16 comunidades y la Municipalidad de Tacaná, se diseña e implementa la estrategia de restauración de bosques, apoyando a viveros comunales
  • Se acompaña a las comunidades en la gestión de incentivos forestales para  las acciones de saneamiento, reforestación y protección.
  • Se forma a los líderes locales en las metodologías de monitoreo de los efectos de la restauración forestal y protección de fuentes de agua en la seguridad alimentaria e hídrica.
  • El Consejo Municipal de Tacaná, dio apoyo a las comunidades para el acceso a incentivos forestales.
  • La UICN tenía experiencia de 10 años de trabajo en el territorio y técnicos locales.
  • Hay excelente liderazgo de las comunidades, lo que aumenta su disposición al diálogo, al aprendizaje y la búsqueda de soluciones.
  • Hay conciencia sobre el cambio climático, puesto que eventos extremos en años anteriores impactaron a varias comunidades, dañando tanto sus bienes (cultivos, viviendas, infraestructura productiva) como el recurso agua.
  • El contar con conocimiento sobre seguridad hídrica e información técnica específica sobre AbE, facilitó los procesos de sensibilización, participación, suscripción de acuerdos comunitarios y realización de acciones focalizadas, lo que a su vez ayudó a evitar la dispersión de recursos.
  • Al existir una base organizativa en las comunidades, en forma de Comisiones de Viveros Comunales y en algunos casos Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODEs), se facilita enormemente el proceso de “aprender haciendo” ya que, por medio de estas plataformas locales, se puede fomentar el intercambio de experiencias y conocimientos y el aprendizaje colectivo.
  • El empoderamiento local a través de la participación social, es clave para asegurar la implementación y mejora continua de un sistema de Monitoreo y Evaluación, así como la obtención de lecciones aprendidas.
Implementacion de medidas escalables de AbE que aumentan la cobertura forestal y la dispobibilidad de agua

En función del análisis de vulnerabilidad y por acuerdo común, las comunidades priorizaron varias medidas AbE con el fin de aumentar su resiliencia:

  • Protección y restauración de zonas de recarga hídrica. Incluye reforestación en tierras municipales o comunales con fuentes de agua; protección de los bosques comunales de pinabete (especie en peligro de extinción) con mejor estado de conservación; saneamiento de bosques comunales afectados por plagas; y reforestación de zonas sin árboles colindantes a los bosques naturales. Para estas acciones que mejoran la conectividad y cobertura forestal, se promueve también el acceso a incentivos forestales.
  • Establecimiento (1) y fortalecimiento (15) de viveros comunales en apoyo a las acciones de reforestación.
  • Sistemas agro-forestales y buenas prácticas: Se optimizan y diversifican los sistemas productivos, incorporando árboles maderables y frutales para mejorar la conservación de suelos, productividad y seguridad alimentaria.
  • Recuperación de tierras afectadas por deslizamientos: Se fomentan los sistemas agroforestales y el acceso a incentivos forestales para la recuperación de áreas dañadas por tormentas.

Las comunidades de la microcuenca se han apropiado de estas medidas y apoyan su implementación con recursos técnicos importantes.

  • El Consejo Municipal de Tacaná, dio apoyo a las comunidades para el acceso a incentivos forestales.
  • La UICN tenía experiencia de 10 años de trabajo en el territorio y técnicos locales.
  • Hay excelente liderazgo de las comunidades, lo que aumenta su disposición al diálogo, al aprendizaje y la búsqueda de soluciones.
  • Hay conciencia sobre el cambio climático, puesto que eventos extremos en años anteriores impactaron a varias comunidades, dañando tanto sus bienes (cultivos, viviendas, infraestructura productiva) como el recurso agua.
  • Para la implementación de medidas de AbE, resultó clave contar con una fuerte base organizativa, acuerdos comunitarios, participación social y liderazgo de las autoridades locales (tanto indígenas como municipales).
  • Para lograr que la AbE demostrara un impacto inicial en las comunidades y con ello, crear confianza en la estrategia adoptada, se promovió como primer paso la reforestación en las partes altas de la microcuenca (con fuentes de agua) o en zonas afectadas por deslizamientos, así como el trabajo comunitario en torno a viveros forestales.  Estas acciones ayudaron a consolidar el concepto de que la cobertura forestal es un “seguro” ante el cambio climático.
  • Valorar los servicios ecosistémicos de la cuenca ayudó a ver la adaptación como tarea de todas las comunidades, para conseguir beneficios tanto para la microcuenca de Esquichá, como para otras comunidades ubicadas más abajo en la cuenca del Río Coatán.